Cómo organizar una casa después de una reforma o una mudanza

Terminar una reforma o recibir las llaves de una nueva vivienda debería ser el final del proceso. Sin embargo, muchas veces es justo cuando comienza otra tarea importante: convertir una casa recién estrenada en un hogar cómodo, ordenado y fácil de mantener.

Cajas, polvo, ropa sin colocar, una cocina todavía por organizar, armarios vacíos y objetos que no sabemos muy bien dónde guardar pueden hacer que los primeros días resulten agotadores.

Por eso, organizar una casa después de una reforma o una mudanza merece cierta planificación. No se trata simplemente de colocar las cosas donde haya espacio, sino de decidir desde el principio dónde debe estar cada cosa para que la vivienda funcione bien en el día a día.

1. Antes de organizar, empieza por una limpieza profunda

Después de una reforma, incluso cuando la obra ha sido especialmente cuidadosa, es habitual encontrar polvo fino en superficies, interiores de armarios, cristales, marcos, rodapiés o rincones.

Antes de abrir cajas y comenzar a colocar objetos, conviene realizar una limpieza profunda de la vivienda.

Lo ideal es trabajar de arriba abajo y dejar completamente terminada cada estancia antes de empezar a organizarla.

En una vivienda recién reformada conviene prestar especial atención a:

  • Interior y exterior de armarios.
  • Estanterías y muebles.
  • Cristales y marcos de ventanas.
  • Puertas y rodapiés.
  • Lámparas y puntos de luz.
  • Baños y sanitarios.
  • Superficies de cocina.
  • Suelos y rincones.

Colocar objetos antes de eliminar completamente el polvo de obra suele significar tener que limpiar dos veces.

En una mudanza ocurre algo parecido. Aunque la vivienda esté limpia, es un buen momento para realizar una puesta a punto antes de llenar armarios, cajones y estanterías.

2. No abras todas las cajas a la vez

Uno de los errores más frecuentes durante una mudanza es intentar desembalarlo todo cuanto antes.

El resultado suele ser una casa llena de objetos sin ubicación definitiva.

Es preferible establecer prioridades y organizar la vivienda por estancias.

Empieza por aquellas necesarias para recuperar cuanto antes la normalidad:

  1. Dormitorios.
  2. Baños.
  3. Cocina.
  4. Ropa y armarios.
  5. Salón y zonas comunes.
  6. Despacho, trastero y espacios secundarios.

Terminar completamente una zona antes de comenzar otra proporciona además una sensación de avance mucho mayor.

3. Aprovecha para decidir qué merece volver a entrar en casa

Una reforma o una mudanza ofrece una oportunidad excelente para revisar lo acumulado durante años.

Antes de guardar cada objeto, pregúntate si realmente se utiliza, se necesita o tiene sentido conservarlo.

Puedes establecer cuatro grupos:

  • Conservar.
  • Donar.
  • Reciclar.
  • Desechar.

Esto resulta especialmente útil con ropa, juguetes, pequeños electrodomésticos, utensilios de cocina, documentación y objetos almacenados durante años.

Una casa organizada no es necesariamente una casa con mucho espacio, sino una casa en la que lo que se conserva tiene un lugar lógico.

4. Organiza los armarios pensando en la rutina familiar

Los armarios son uno de los puntos fundamentales al organizar una casa después de una reforma.

Antes de llenarlos, piensa quién utiliza cada espacio y con qué frecuencia.

La ropa cotidiana debe quedar en las zonas más accesibles. Las prendas de otra temporada, maletas, mantas o elementos de uso ocasional pueden ocupar las zonas superiores o menos cómodas.

También resulta útil separar claramente:

  • Ropa diaria.
  • Ropa de trabajo.
  • Ropa deportiva.
  • Prendas delicadas.
  • Ropa de cama.
  • Toallas.
  • Ropa de otra temporada.

Cuando hay niños, adaptar parte del almacenamiento a su altura puede facilitar enormemente el mantenimiento del orden diario.

5. Cocina y despensa: organiza según el uso, no según el espacio

Una cocina nueva ofrece una ventaja: podemos empezar desde cero.

Antes de llenar cajones y muebles, piensa en los movimientos que realizas habitualmente al cocinar.

Los utensilios deberían encontrarse cerca de la zona donde se utilizan. Por ejemplo, ollas y sartenes próximas a la placa; cuchillos y tablas cerca de la zona de preparación; vajilla cerca del lavavajillas; y productos de desayuno juntos si forman parte de la rutina diaria.

La despensa también funciona mejor cuando se organiza por categorías:

  • Desayunos.
  • Pasta, arroz y legumbres.
  • Conservas.
  • Aperitivos.
  • Bebidas.
  • Productos infantiles.
  • Productos de reserva.

Además de facilitar el día a día, una despensa bien organizada permite controlar mejor lo que hay en casa y evitar compras duplicadas.

6. Presta atención a la ropa de hogar

Sábanas, fundas, mantas, toallas y mantelerías suelen terminar ocupando varios espacios de la vivienda.

Siempre que sea posible, conviene crear una zona específica para la ropa de hogar.

Una buena solución es guardar cada juego de cama completo y clasificarlo según el dormitorio o el tamaño de la cama.

Con las toallas puede aplicarse el mismo criterio, separando juegos de baño, aseo, piscina o invitados cuando sea necesario.

Son pequeñas decisiones que posteriormente ahorran mucho tiempo.

7. Prepara primero los dormitorios para recuperar la normalidad

Después de varios días de reforma o mudanza, disponer de un dormitorio completamente preparado cambia considerablemente la sensación dentro de la vivienda.

Haz las camas, coloca la ropa imprescindible, prepara las mesillas y deja despejadas las superficies.

No hace falta que toda la casa esté terminada para empezar a sentirla como un hogar.

Si hay niños, terminar primero sus habitaciones puede ayudar también a recuperar sus rutinas con mayor rapidez.

8. Reserva un espacio para aquello que todavía no sabes dónde colocar

Siempre aparecen objetos que no tienen una ubicación evidente.

En lugar de repartirlos provisionalmente por diferentes habitaciones, resulta más práctico reservar una caja o zona concreta para ellos.

Una vez organizada la mayor parte de la vivienda será mucho más sencillo decidir su ubicación definitiva.

Eso sí: esa zona debe ser temporal. Conviene revisarla cuando termine la organización para evitar que se convierta en el clásico rincón donde acaba todo aquello que nunca sabemos dónde guardar.

9. Piensa desde el principio en cómo se mantendrá la casa

Una buena organización no debería ser bonita únicamente el primer día.

Debe funcionar cuando llega el lunes por la mañana, hay que preparar desayunos, vestir a los niños, recoger habitaciones, poner lavadoras, cocinar y continuar con la rutina habitual.

Por eso, antes de decidir dónde guardar algo, merece la pena hacerse una pregunta sencilla:

¿Será fácil devolverlo a este lugar después de utilizarlo?

Si la respuesta es no, probablemente haya una ubicación mejor.

10. La organización doméstica también requiere experiencia

Cuando una vivienda es grande o las necesidades familiares son numerosas, ponerla completamente a punto puede requerir bastante tiempo.

Una empleada de hogar con experiencia puede ayudar no solo con la limpieza habitual, sino también con la organización de armarios, lavado y cuidado de la ropa, plancha, cocina y mantenimiento general de la vivienda.

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Además, la organización, limpieza y correcta realización de las tareas domésticas son conocimientos que pueden perfeccionarse mediante formación especializada.

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Una casa organizada desde el principio es más fácil de mantener

Una reforma o una mudanza pueden convertirse en la oportunidad perfecta para replantear la organización doméstica.

En lugar de reproducir automáticamente la distribución de la vivienda anterior, merece la pena estudiar las necesidades actuales de la familia y crear sistemas sencillos que faciliten las rutinas.

Menos acumulación, ubicaciones lógicas y una organización adaptada a quienes viven en la casa son tres buenos puntos de partida.

Porque terminar una reforma o cerrar la última caja de una mudanza no significa únicamente estrenar vivienda. Significa empezar a construir las rutinas que harán que esa vivienda funcione como un verdadero hogar.

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